Si hay algo que un trabajador o un equipo teme es la de realizar una formación a la manera clásica. ¿Por qué? Muy simple, un gran número de ellas no parten del eje de interés de los propios empleados, o bien cuentan con unos ponentes demasiado aburridos. El resultado, el aprovechamiento de la formación es mínimo y lo que en un principio debiera ser algo interesante y práctico, acaba con los asistentes mirando el móvil a hurtadillas.

Sin embargo, existen otras muchas maneras de plantear una formación desde otro ámbito mucho más práctico y que hace que los asistentes retengan bien los contenidos. Hablamos de una gymkana como eje de una formación empresarial.

 ¿Qué es una gymkana?

Esta palabra de origen indio hace referencia a una actividad en la que se realizan una serie de pruebas, no necesariamente físicas.  La gymkana tiene como objetivo o bien resolver un enigma o adquirir un aprendizaje, llevándose a cabo mediante la resolución de enigmas o preguntas. Se puede decir que, en una gymkana, una prueba lleva a la otra.

¿Puede una gymkana sustituir a una formación?

 No la sustituye, sino que la propia gymkana es la formación en sí. Con ello se consigue que los equipos puedan dinamizar y adquirir esos conocimientos de forma amena. Y es que una gymkana puede dar todo lo que una formación clásica, pero evitando todo aquello que no resulte apetecible.

¿Por qué una gymkana puede formar a profesionales?

Porque los contenidos que se realicen pueden secuenciarse y adaptarse de manera que se integren como una formación. Y las ventajas que tiene la formación si la adaptamos en forma de gymkana son obvias, basta con citarlas:

  • La formación se convierte en algo que motiva e interesa. Lo que antes se veía como algo pesado, es ahora motivo de interés. De primeras, se produce una buena actitud hacia el aprendizaje, por pura curiosidad.
  • La gymkana como eje de la formación empresarial puede disponerse de diversas formas y adaptarse a los distintos equipos formativos. Se puede decir que no hay 2 gymkanas iguales, o que incluso una misma adopte variaciones dependiendo de las características de los discentes.
  • Pone realmente a prueba a quién se forma, ya que se trata de un proceso activo. El participante construye su aprendizaje y no lo recibe como algo pasivo, o que directamente le pase de largo.
  • Si la formación la reciben diferentes equipos, es posible que la gymkana suponga un elemento competitivo, siempre hablando en el buen sentido. Una gymkana pone realmente a prueba a los diferentes equipos, que se esforzarán en hacerlo lo mejor que puedan y así quedar por delante de sus compañeros.

Queda claro que una gymkana es eficaz para formar equipos empresariales, y gracias a los cuales, es posible recibir una formación acorde con los tiempos actuales. Las formaciones en las que un solo ponente se enfrenta a un auditorio que solo recibe información están destinadas a adoptar otra forma. Y la gymkana es una buena medida para que recibir actualizaciones formativas que perduren y sean efectivas.

Actualmente son cada vez más las empresas que recurren a esta serie de técnicas como una manera de dinamizar, además de formar. Por interés, motivación y manera de trabajar, una gymkana es una excelente en este sentido. O la formación empresarial adapta más enseñanzas dinamizadas o seguirá reduciendo su efectividad.

Ahora que ya conoces por qué una gymkana es el eje de una formación empresarial, es el momento de adoptarla como un medio para favorecer los nuevos aprendizajes o la actualización de los ya adquiridos.

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